En psicología, podríamos decir que el amor es un tipo de enajenación mental transitoria que limita, o impide, el buen uso del raciocinio y la necesaria concentración mental en la ejecución de diversas tareas cognitivas. Es algo así como una explosión emocional que va acompañada de obnubilación mental, euforia y ansia por unirse a otra persona. En este estado, las cualidades del ser querido están idealizadas, sobredimensionadas, y la relación amorosa se convierte en un objetivo vital prioritario por encima de casi todos los demás.